Abrazame

Abrazame hasta que nos,
encuentre la luna en esta,
noche estrellada.
Abrázame con ternura,
durante toda la noche.
Que me mata la locura,
y el deseo de tenerte.
De poder rozar tus labios,
mientras puedo acariciarte.
Y susurrarte bajito,
que me muero por sentirte.
Abrázame muy despacio,
pero muy intensamente.
Quiero que rocen tus manos,
esta piel que por ti muere.
Quiero sentir en mi cuerpo,
Entrelazado por siempre,
el tuyo mientras me amas,
sin cesar,eternamente.

de Luisa Araya



Frente a frente

Frente a frente…desnudos
protegido por tu abrazo,
deseando que no te vayas
cuando ya lo hiciste…

Besos de despedida
suaves y agridulces,
leyendo en tus ojos
nuestro adiós…

Sin nada que decir
que rompa el silencio,
solo con la esperanza
de volverte a ver…

Mi corazón se rompe
al verte partir,
en cada paso que das
sin girarte hacia atras…



Ni tú me debes ni te debo nada…

Ni tú me debes ni te debo nada.
Un río fuimos. Un espejo franco.
Los dos bebimos de las aguas claras;
asomamos los dos al vidrio manso.

El mismo beso nos quemó en los labios,
con el mismo carbón prendido en llama.
Las mismas ilusiones se nos fueron
cuando cantar no quiso más el alma.

Fuimos río y espejo, fuimos besos,
y cantamos con hojas y con alas
canciones de alegría en los espejos.

Hoy tenemos a mano cuentas claras
que urdieron en silencio nuestros dedos.
Ni tú me debes ni te debo nada.

GUILLERMO GÓMEZ BRENES ( Nicaragua, 1930



Después de meses de abandono retomamos Sólo para soñadores

El favor del viento

Ando buscando una estrella
una luz brillando en la oscuridad
hay anunciada tormenta
y sin rumbo yo me pierdo en el mar.

La noche tiende su manto
la neblina envuelve la soledad
se vienen nubes de llanto
hace frio y no me puedo abrigar.

Necesito el favor del viento
un alivio en la tempestad
voy remando y no tengo aliento
sin ti no puedo avanzar
Necesito el favor del viento
no imaginas lo q yo siento
tu me haces falta a morir
me haces falta a morir.

Ando buscando un refugio
un lugar donde poder descansar
donde no llegue el diluvio
de pena que esta por llegar

Cuánto resiste el amor
antes de naufragar
cuánto resiste mi corazón
tener que esperar y esperar.

Necesito la voz del tiempo
un poquito de claridad
ven y aliviame este tormento
nunca me dejes de amar
Necesito el favor del viento
no imaginas lo que yo siento
tu me haces falta a morir
me haces falta a morir.

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Hoy quiero


Hoy quiero,
que junto a mi andes,
que junto a mi rías,
que junto a mi sueñes.

Hoy quiero,
encerrar el universo,
para ti,
en el más bello verso.

Hoy quiero,
hablar a tu oído,
hablarte en un susurro,
que estremezca tus sentidos.

Hoy quiero,
ir atrapado en tu cintura,
trepar por tu espalda,
y respirar el aroma de tu pelo.

Hoy quiero,
llenar tu rostro de besos,
así como está lleno,
de estrellas el cielo.

Hoy quiero,
de la soledad,
dejar de ser prisionero,
y empezar a ser prisionero,
de tu cuerpo y tus anhelos.

Hoy quiero,
en tu mirada,
ver mi cielo,
y con mi realidad y mis sueños,
en tu mirada, empezar el vuelo.

Hoy quiero,
gritar al mundo entero,
que como te quiero,
ni yo mismo,
sabía que así quiero.

autor: Gabriel Dávila Mo

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Anhelos


Hoy quiero ver la tarde de tus ojos,
La flor que se dibuja en tu mejilla,
Leer mis versos en tus labios rojos,
Seguir tus dulces pasos por la orilla.

Quiero volar contigo hacia los mares
Buscando la canción de las sirenas,
Quiero dormir contigo en los pinares
Bajo el fulgor azul de luna llena.

Y despertar mañana entre tus brazos
Cuando el sol se deslumbre en tus cabellos,
Y llorar de alegría en tu regazo
Al ver mis ojos en tus ojos bellos.

Manuel Jimena Anhelos

Andalucía (España), Marzo 200



Reencuentro

Cuando la vio venir, emocionado
con la felicidad de la sorpresa,
pudo notar que, aún cuando había cambiado,
aún conservaba entera su belleza.

Durante un tiempo habían sido amantes,
pero hacía mucho que no se veían,
y, como estaban siempre muy distantes,
sólo de vez en cuando se escribían.

Caminaron, dudando, hasta acercarse
observándose algo desconcertados,
ella sin evitar ruborizarse,
y él como si avanzara hacia el pasado.

Ella inquieta, movía la cabeza
como diciendo que no lo creía,
con una mezcla de alegría y tristeza
que su agitado pecho le oprimía.

El se acercó nervioso, y su mirada
notó de pronto que se humedecía,
y que su voz, vacilante y quebrada,
quería nombrarla, pero no podía.

Y entonces un impulso inesperado
les empujó a los dos súbitamente,
con la ilusión de dos enamorados
que vuelven a encontrarse nuevamente.

Se fundieron en un estrecho abrazo,
como queriendo entregarse la vida,
tratando de encerrar entre sus brazos
todo el tiempo de espera contenida.

Frente a frente, cogidos de las manos,
volvieron a observarse tiernamente,
viendo que el tiempo no pasaba en vano,
y que eran dos personas diferentes.

En diálogo feliz y emocionado,
trataron de expresarse la alegría
de aquel casual encuentro inesperado
con que el destino al fin los reunía.

Entonces él, sintiéndose atraído,
quiso apegarse un poco más a ella,
besándola, y diciéndole al oído
que seguía siendo encantadora y bella.

Ambos estaban como transportados
viviendo un sueño que se había cumplido,
y así permanecieron abrazados,
cual si el tiempo se hubiera detenido.

Y después caminaron decididos,
en busca de algún sitio retirado,
donde poder contarse lo ocurrido
en aquellos diez años de pasado.

José Manuel Moreno


El cardo y la rosa

Había una vez, en un campo abandonado cerca de la ciudad, un cardo. Este, se encontraba muy deprimido pues se veía un yuyo muy feo y despreciado por el hombre. Pero un día, vio cómo en sus ramas empezaba a brotar flores. “De seguro que ahora sí me veré más lindo”, se dijo el cardo. De pronto, se empezó a oír una risa sarcástica que provenía de una rosa, la cual se encontraba a pocos metros del cardo y pudo oír lo que dijo.
-Jajaja –se reía burlonamente la rosa- ¡sos un cardo!, nadie te va a tener en su jardín por más que des flores.
El cardo ofendido le contestó:
-Para tu información, vos no estás en ningún jardín, estás en el mismo campo que yo. Y los insectos que polinizan tus flores, también pasan por las mías así que no estás en posición de burlarte de mi.
-Mira –le dijo la rosa- yo siempre seré una rosa y tú siempre serás un cardo. Acá en el campo podemos existir los dos, pero si yo aparezco en un jardín me dejan y me embellecen, pero tú si llegas a intentar aparecer en uno, te arrancan y te tiran a la basura.

¿Acaso no pasa algo parecido en esta sociedad? Las dos son una planta, pero el exterior las diferencia.



Luna = Vieja Luna =


 

Como el sol hace mucho me alegraba de día, hoy me alegra, en la noche, la caricia lunar. Mi bohemia se hunde en su melancolía, mi bohemia la busca misteriosa y fatal.-

 

Si estoy solo en mi pieza, en mi lúgubre pieza, soledad que matizan cigarrillo y café, abro bien la ventana y la luna me besa y me besa la luna con un beso de fe.

Vieja luna que brindaste la fortuna de tu plata y tu bondad. Vieja luna te quiero como a ninguna, como nadie te querrá. Tú sabes que es un secreto la pena que en noches de luna llena suavemente te conté.

Vieja luna te quiero como a ninguna, como a nadie más querré. Cuando ambulo en las noches por mi barrio lejano divagando de cosas que no son ni serán, me da el brazo la luna, cual si fuera mi hermano,
y le cuento mis penas, mi desdicha, mi afán. Es la linda de siempre, mi poética amiga, blanca, suave, discreta, soñadora, cordial.

Si me ve que estoy triste me acaricia, me besa y le enciende faroles a mi pobre arrabal.